Aprendiendo el catalán en el ambiente más agradable y selecto de Barcelona

27 junio, 2017
Aprendiendo el catalán en el ambiente más agradable y selecto de Barcelona

Cataluña es uno de los lugares más especiales e impresionantes de nuestro país. Siempre manteniéndonos al margen de polémicas políticas que en este caso no vienen a cuento, la comunidad catalana es una fuente de riqueza cultural enorme que encuentra en Barcelona su expresión más importante. Y es que ser una de las comunidades autónomas con más visitas turísticas tiene su explicación en la gran diversidad que un territorio como este puede ofrecer.

El mayor exponente de la diversidad que puede ofrecer Cataluña es sin ninguna duda el idioma. Existen muchas personas en distintos rincones de España que están interesadas en conocer el catalán. Por placer o por trabajo. Lo cierto es que la catalana es una lengua que merece la pena ser aprendida y que, por fortuna, no es demasiado difícil para los que conocemos el castellano.

Hace un par de años fui contratado por una empresa de Barcelona de manera indefinida. Se trataba de una empresa que opera a nivel nacional y que estaba interesada en mis servicios para su sede en la Ciudad Condal. La pega era que necesitaba saber catalán y, para comenzar a aprenderlo, necesitaría acudir a un pequeño curso organizado en la capital de la comunidad. En cuanto obtuviera el nivel B1 pasaría a formar parte, de manera automática, de la plantilla de la empresa.

Con motivo de la organización de aquel curso necesitaba viajar a Barcelona para el mes de septiembre de 2015. Pensaba aprovechar mis días en la ciudad para hacer turismo y visitar los lugares más emblemáticos de aquel lugar. Pero primero necesitaba obtener información acerca de los hoteles en los que podría alojarme mientras durara mi estancia en la capital catalana.

Decidí utilizar Internet para obtener una visión global de todos los hoteles que podría encontrar en la ciudad y sus precios. Lo que descubrí es que existía un complejo hotelero que destacaba por encima del resto a causa del lujo que destilaba, de su ideal ubicación cerca de la Catedral, de la Rambla o de la plaza Sant Jaume y de su coherente precio que resultaría asequible para muchísima gente. Ese complejo no era otro que el Mercer Barcelona.

En el momento en el que vi toda la oferta de aquel Mercer Barcelona sentí la necesidad de hospedarme en él mientras se extendiera mi estancia en la ciudad. Entraba dentro de mis capacidades económicas y por lo tanto no quería desaprovechar semejante oportunidad para disfrutar del lujo, la comodidad y la confortabilidad en pleno corazón de la ciudad.

Un ambiente agradable para afrontar el curso

En aquel hotel encontré el sitio perfecto para afrontar ese curso de iniciación al catalán que me demandaba la empresa para ser contratado de manera indefinida e inmediatamente trasladado hasta Barcelona. Pude afrontar el curso sin dificultad gracias al ambiente de relax existente en el lugar, que me proporcionó la tranquilidad necesaria para estudiar y conseguir ese nivel B1 en apenas unas semanas.

Pero Mercer Barcelona no solo me proporcionó tranquilidad. También me permitió descubrir un servicio extraordinario, gracias al cual pude disfrutar de un restaurante de lujo en el que la tradición se mezcla con la creatividad dando como resultado un estilo propio que bien podría obtener el reconocimiento de los expertos en la materia.

No me queda ninguna duda de que un ambiente así fue clave para conseguir el objetivo de aprender catalán y tampoco me cabe duda de que, si tuviera que repetir la experiencia, elegiría de nuevo Mercer Barcelona. En la actualidad ya resido en la ciudad y cuando muchos de mis conocidos acuden a visitarla se lo recomiendo como el mejor lugar de hospedaje posible en la ciudad. Todos terminan encantados con sus prestaciones y me agradecen el consejo. La calidad se nota y de eso en aquella entidad saben mucho.