Trabajar en el extranjero

12 agosto, 2016
Trabajar en el extranjero

He vuelto a España después de casi  dos años sin hacer acto de presencia. Llevo 10 años trabajando en los EEUU como educadora social, y la verdad es que estoy encantada. Mi inglés es ahora casi perfecto, aunque cuando llegué tuve que asistir a cursos para mejorarlo, ya que en ese momento tenía un nivel intermedio. Mi sueldo es muy bueno, nada comparable con los sueldos españoles y, la verdad, es que no volvería a vivir aquí por nada del mundo, al menos mientras no me llegue la edad de jubilarme, llegados a ese punto ya veremos lo que hago. Muy mal tendría que ponerse la cosa para que decidiese regresar a mi ciudad o a cualquier otra ciudad española.

Pero el tema, es que he tenido que regresar, por qué mi gran amigo Mauro se casa en unas semanas. Menuda sorpresa, Mauro casado, con lo veleta que había sido siempre, y lo vividor, por no decir otra cosa. Nadie se lo podía creer pero el hecho es que “El Mauro” se nos casa. A ver lo que duran…dicen los más incrédulos. Pues yo espero que dure mucho tiempo, por qué adoro a su futura esposa, Thelma, una mujer americana, que como yo, vivía en Nueva York, pero en una visita de Mauro, se conocieron y ya nunca más volvieron a separarse.

He querido hacerles un regalo inolvidable y por eso he decidido regalarles el reportaje fotográfico de su boda.  La preboda la realizarán una semana antes, por qué, de esta forma, el día del enlace todo será más fácil, ya que la pareja, acostumbrada al objetivo, se sentirá más cómoda y relajada. El fotógrafo que he contratado es Luis Oliva, es fantástico, muy origina, y cuenta con una amplia experiencia como fotógrafo de bodas. Sus reportajes se apartan de lo común, intentando captar la esencia del momento en cada retrato.

En un mes, regresaré a los EEUU. Echaré de menos a mis amig@s y familiares, pero realmente, me gusta muchísimo vivir allí, y no lo cambiaría por nada. Me he acostumbrado, además, a hablar en inglés y me encanta, menos mal que está Thelma para poder seguir haciéndolo.

Trabajar en el extranjero puede ser genial, y si nunca lo has probado, deberías hacerlo. La experiencia te puede encantar o, por el contrario, horrorizar, pero yo creo que esta es una experiencia obligada para todas las personas que desean aprender, crecer, evolucionar, conocer otras culturas y abrir su mente.

¿Por qué trabajar en el extranjero?

Trabajar en el extranjero puede ser una experiencia muy interesante y una oportunidad para aprender otros idiomas y conocer otras culturas. Viajar, es la mejor manera de aprender.

La calidad de vida, y los sueldos, suelen ser mucho más elevados en países extranjeros como lo EEUU, Inglaterra, Alemania, Francia, Canadá, Holanda, Bélgica, Noruega… Además, estos países suelen contar con un sistema de ayudas y beneficios fiscales,  que los trabajadores españoles no tienen.

Las personas mayores de 50 años tienen grandes oportunidades en los países extranjeros, y no como en España, que si no eres joven, no existes.

Además de ser una oportunidad para conocer gente, también lo es para ampliar la red de contactos profesionales, en un mundo cada día más interconectado.

En el extranjero es mucho más sencillo encontrar trabajos relacionados con la formación concreta de cada individuo.  En España estamos acostumbrad@s a trabajar de cualquier cosa, en malas condiciones y a cambio de unos sueldos de miseria. Muchas personas tienen trabajos  para los cuales están sobre cualificados, lo que no les permite desarrollarse, avanzar, ni crecer profesionalmente

En el extranjero se puede encontrar la estabilidad laboral que no se encuentra en España, un país de contratos basura y sueldos de risa.

En estos países suelen confiar y reconocer el trabajo de sus empleados, además de reconocer públicamente los méritos de los mismos, lo cual es de agradecer. En cambio, a diferencia de lo que ocurre España, las personas que pretenden escaquearse del trabajo, gozan de muy mala reputación.

Los trabajadores extranjeros suelen contar con algunos minutos de descanso para relajarse o tomar un tentempié o un poco de aire fresco. En España, por el contrario, prima el trabajo explotado y sacrificado.