Primeras dificultades al aprender chino

23 septiembre, 2013
Primeras dificultades al aprender chino

Se rumorea que el Director de RRHH de Inditex, en el turno de preguntas de una conferencia sobre trabajo, dijo sin pudor alguno: “Si hay alguien entre el público que sepa chino, lo contrato”. Verdad o simples habladurías, a estas alturas todos tenemos claro que si hubiésemos tenido una asignatura de chino en el cole, otro gallo cantaría, y lo haría en chino mandarín.

Siguiendo el ejemplo de Inditex, no se necesita más que un vistazo general a su web de empleo para cerciorarse del gran portal de oportunidades que se abren al dominar y conocer en profundidad este idioma. Gran parte de las vacantes, probablemente las mejor remuneradas, se encuentran en países en los que solo se habla chino. Con el inglés no llega para acceder a estas ofertas de trabajo.

Por ejemplos como este, cada vez son más las personas que se zambullen en la piscina de esta lengua. Pero, ¿qué es lo primero que se encuentran? Problemas, aunque no necesariamente insalvables.

La caligrafía es muy bonita en la escritura china pero la vuelta a los cuadernillos Rubio en versión china se antoja elemental. Es necesario empezar de cero. Y ¡cuidado!, un símbolo puede incluir el significado de una palabra entera. Algunos significan única y exclusivamente eso, una palabra, lo cual suele estancar temporalmente el aprendizaje en una lenta absorción de vocabulario.

La pronunciación del chino mandarín se muestra complicada por su alto contenido de vocales en las palabras, lo mismo que ocurre con las consonantes en el alemán, a diferencia del español, que teóricamente solo cuenta con 5 vocales.

En cuanto a los tiempos verbales, cabe destacar que implican un gran cambio de chip: el chino no cuenta, por ejemplo, con concordancias ni tampoco con diferencias entre tiempos. Todo se conjuga en infinitivo añadiendo el pronombre correspondiente y una palabra que especifique el momento temporal. Por ejemplo: ‘comeremos’, en chino sería: ‘comer-mañana-nosotros’.

Una vez superados los miedos a la caligrafía, al vocabulario, a la pronunciación y a la especial gramática del chino mandarín, quizá sea el momento de aprender a escribir, leer y hablar. Bienvenidos al chino mandarín.

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